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ORIGENES, CREENCIAS Y EDUCACIÓN
INTRODUCCIÓN
Este artículo está escrito como un relato histórico-religioso, donde se describe de manera breve, el proceso de evolución desde el periodo paleolítico superior, pasando por civilizaciones como Sumeria, los imperios Griegos y Romanos, la Edad Media, hasta nuestros tiempos. La finalidad, es dar a conocer las creencias, mitos e ideologías primitivas y civilizaciones antiguas, que evolucionaron, hasta convertirse en elementos de nuestra cultura.
Toda vez, que se quiera hablar sobre alguna creencia, deidad o religión, habrá polémica. Esto, debido a la creencia sobre algo, que crece de manera vertical y tradicional, cuyo fundamento es la subjetividad, la cual no se discute porque eso es lo que se ha dicho de manera “general” o cultural.
En la parte más occidental del planeta tierra, específicamente centro y sur América, es un terreno fértil para abonar cualquier tipo de creencias religiosas, ideologías, etc. Ya que por la forma como fuimos educados (gran parte de la historia educativa en diferentes periodos en cada país de centro y sur América), todos esos aprendizajes fueron adquiridos para ser repetidos (objetivos de dicho modelo educativo), es decir, las evaluaciones de aquellos aprendizajes eran la imitación y la repetición. Les hablo del modelo educativo tradicional, que hoy en día, a pesar del avance y aplicación de los nuevos modelos pedagógicos, sigue imperando en las mentes de algunos educadores y padres de familia, ese “espíritu” ecuménico, escolástico, católico de la educación tradicional.
Estos modelos, tuvieron gran incidencia sobre nuestros padres, abuelos y bisabuelos, por lo que permearon tres generaciones. Con esto quiero decir que como los aprendizajes se daban de manera vertical, no había oportunidad de refutar o debatir lo enseñado, porque de lo contrario sería castigado ejemplarmente.
De este modo, todo lo que se enseñaba se interiorizaba sin cuestionamiento alguno incluso las creencias religiosas o místicas. De manera que todo, absolutamente todo era creíble, por lo que se suponía que las personas que enseñaban un “conocimiento”, eran unas eminencias o experimentados de la vida.
Los otros occidentales, les hablo de los Europeos, también fueron educados por este modelo tradicional, pero ellos, lograron desacomodar aquellas estructuras mentales producto del modelo en mención.
Nosotros, en esta generación y algunos de la pasada, estamos en el inicio de aquella fase de des acomodación estructural mental que lograron los Europeos hace décadas.
La disertación es sobre deidades, creencias o religión. Para ello se hace necesario conocer el comportamiento histórico de la educación y la cultura.
Desde tempranas edades, nos enseñaron dos cosas: el bien y el mal. El bien, estaba representado por u ser iluminado, omnipotente y omnipresente, cuyo nombre en la cultura accidental, es Jesús. El mal, estaba representado por un ser oscuro, ominoso, malvado, cuyo nombre en la cultura occidental es, Satanás, además de ser reproducido por el hombre.
Estos conceptos se afianzaron y dominaron las mentes de las personas muchos siglos, en especial cuando en la edad media siglo V-XV, la iglesia católica comienza su “reinado” e incurre en la vida social, política y académica de las personas.
Este relato histórico-religioso sobre deidades, creencia e ideologías, comienza luego de la evolución humana, en la prehistoria, específicamente en el periodo paleolítico superior aproximadamente 100.000 a.c. cuando llego presumiblemente evolucionado desde África el Homo Sapiens Sapiens y cuando se establece en Europa, se le conoce con el nombre de Cromagnon. Esta variedad de nuestra especie, desarrolla culturas y formas de vivir de acuerdo al lugar donde se establece. El ser en mención, vivió básicamente de la caza, la pesca y la recolección para su supervivencia. Pero en el desarrollo de dichas acciones, había sucesos que le eran inexplicables, como por ejemplo el comportamiento de la naturaleza y la muerte.
Cuando caía un rayo, la lluvia, los tornados, los terremotos, las nevadas, meteoritos etc. Asociaban esos comportamientos de la naturaleza con seres “invisibles” “superiores”, ya que no los podían ver y se manifestaban coincidencialmente en momentos en que ejecutaban aquellas acciones propias de la supervivencia. Es entonces, cuando se inicia la veneración hacia un “ser” inexistente, que va evolucionando a través del tiempo. Básicamente, la veneración se hacía por los alimentos y las formas de conseguirlo. Por ejemplo, se danzaba alrededor del fuego, porque se creía que era un elemento misterioso caído del cielo, cuyo objeto era para cocinar la carne de los animales cazados, resguardarse del frio y para combatir a depredadores superiores.
Otra característica de este periodo en el tema de estudio, era la asociación mítica de un animal con un determinado “grupo humano” para manifestar una necesidad espiritual o mágica que no puede ser exteriorizada. Es así como se designan “sacerdotes, magos o chamanes” para dicho propósito. Ello se hacía con la finalidad de emparentar a una persona con un animal, planta u objeto para protegerlo, ya que eran la base de su alimentación.
Una particularidad llamativa de este ser prehistórico, es que antes de sepultar a sus muertos, ejecutaban un ritual que consistía en pintar los cuerpos, colocar en un costado sus objetos personales, obsequios, adornos corporales etc. Con la finalidad de utilizarlos en “otro mundo” o “vida”, ritual que afianzaron los Egipcios siglos después con la momificación de cuerpos.
A medida que transcurrió el tiempo, la transición hacia el mesolítico, el cuerpo humano fue sufriendo modificaciones morfológicas, físicas y mentales.
Todos los rituales primitivos se fueron estilizando, hasta tal punto que se utilizaban parte del cráneo de los muertos para usarlos como “amuletos”, para ello, practicaban una técnica llamada trepanación, y los Egipcios, siglos más tarde, la utilizaban para tratar de curar enfermedades.
Como podemos ver, en este corto relato, encontramos las bases primitivas de los “rituales” mágico-religiosos, dominados por la subjetividad y una extraña necesidad de expresión “espiritual”.
Jackson, enciclopedia, afirma que el hombre vive primero en el mito. El mito consiste en dotar de conciencia al fenómeno físico, en dotar de conciencia a la tierra. Es el terror o la necesidad o la esperanza. El mundo era para el hombre primitivo desorden e irregularidad, capricho. Los mitos se multiplican y deciden poner orden a ese desorden, a unificarlos, a utilizar un “método”. En este preciso instante de la humanidad, es que la conciencia pre cultural, va transformándose en cultura.
La cultura es entendida como la comunicación espiritual entre hombres, de expresar la cotidianidad desde la perspectiva interior y subjetiva. De crear y recrear momentos especiales para sí.
Desde esta concepción, el hombre decide como vivir: como “plebeyo” o “noble”, es decir, si vive como plebeyo, lo hace por medio de la subjetividad y el capricho. Si vive como noble, lo hace por medio de la ordenación y las verdades verificables.
Ya en el periodo mesolítico 10.000-7.500 a.c. en lo que hoy se conoce como medio oriente, llegaron los primeros asentamientos humanos, básicamente agrícolas, se fueron globalizando las culturas con nuevos componentes, se organizaron en aldeas, hasta finalmente configurar lo que es Mesopotamia, que significa “entre dos ríos” en Griego, porque se encuentra entre dos ríos poderosos, el Tigris y el Éufrates.
Esta zona empezó a ser poblada por colonias del norte y el oeste. No fue sino hasta el 6.000 a.c. que las personas aprendieron a irrigar la tierra para cultivar la cebada, trigo dátiles y frijoles o porotos, además de criar ovejas y cabras para obtener carne y lana.
En este lugar, se desarrollo la primera civilización del mundo, la cual denominaron Sumeria, con más de 20 ciudades-estados, entre las importantes están: Ur, UruK, Uma, Kush, Larsa Y Babilonia.
Paralelo a esto y por efecto del crecimiento poblacional en la tierra, se fueron desarrollando otras civilizaciones a su alrededor (medio oriente y parte del sur occidente Europeo). No menciono Asia porque su origen es más antiguo y no tiene significación en nuestra cultura occidental.
Volviendo a Sumeria, cada ciudad-estado, estaba regida por un rey que ejercía la función de “sumo sacerdote”, y que era el único que mediaba entre el dios y los ciudadanos, de el dependía “las buenas relaciones” pueblo-dios y estado-comunidad. Ellos dominaban al pueblo a través de la palabra.
Esta organización arcaica político-religiosa, donde las ordenes las daba una sola persona, para el bien o para el mal de la comunidad, se fundamentaron sobre creencias primitivas e intereses lóbregos de generaciones anteriores, junto con posiciones político-administrativas de su actualidad y adhesiones “místico-religiosas” nuevas.
Es así como nacen las guerras entre estos pueblos. Por sus diferencias políticas, alimenticias y espirituales, comienzan a invadirse unos a otros, imponiendo a su vez su cultura y con ello sembrando un caos político-religioso, producto de la confusión y similitudes en sus orígenes.
Tiempo más tarde, con la finalidad de invadir nuevos territorios, ganar más “adeptos” para sus causas, fueron agregando en su discurso, los valores y conceptos culturales. Actitudes que hoy en día se están afianzando y que desafortunadamente por la ignominia de algunas personas, son conducidas hacia ciertas posiciones, ideologías y creencias.
Siglos más tarde, aproximadamente en el milenio III-II a.c. nacen los imperios Griego y Romano. El primero, caracterizado por un fuerte componente intelectual. El segundo por la ambición conquistadora. Fundamentalmente, su organización consistía en un monarca que administraba una región y que a él se le debía toda la adoración como en el caso del Imperio Romano.
Como eran otros tiempos, los pensamientos habían cambiado, se aplicaba a las cosas algo de “lógica-primitiva”, mezclado con altos niveles de imaginación (cultos, ritos). En estos tiempos y lugares, existía un dios para actividad que realizara el ser humano. Por ejemplo, para concebir un hijo, se adoraba en Grecia a la diosa Afrodita y en Roma a la diosa Venus. De este modo, para todo existía un dios; para la naturaleza, la navegación, el suelo, el cielo, el clima etc. Que además, fueron creados por personajes poéticos de gran imaginación cerca del siglo X y XI a.c. y fueron tomando fuerza de generación en generación.
Realmente, lo que interesa en este relato, es la organización político-religiosa. Nuevamente, en esta época, se sigue con la organización monarca, con la única diferencia, que al que adoran es a un ser humano (Roma antigua), que por motivos de la expansión del imperio, se debía hacer lo que el emperador decidiera. Ante la negativa del emperador, de no permitir la veneración de nadie diferente de él, la comunidad empieza a realizar ritos preocupantes para la ética y moral de las personas. Todo por el afán de recibir ayuda “divina” que mejore las condiciones de vida de aquel ciudadano antiguo, ya que el emperador condicionaba todo.
Debido a la “confusión espiritual” del mundo antiguo, los ciudadanos comienzan a especular sobre el “futuro” de su civilización. Entonces es cuando aparecen conceptos, profecías, postulados, etc. De personas deseosas de un cambio político-religioso bajo argumentos místico-religiosos, aprovechando que los ciudadanos de aquella época, tenían profundas necesidades espirituales, alimentados por la tradición y su cultura (altas dosis de saberes subjetivos y actividades cotidianas).
Durante el desarrollo y expansión de este imperio, nace un sujeto en Jerusalén llamado Jesús. Por efecto del expansionismo del Imperio Romano, este invade medio oriente y con ello las leyes del emperador.
Por temores infundados de sacerdotes místico-religiosos sobre el futuro desequilibrio del imperio, Herodes (aun por determinar por los historiadores) manda a asesinar a todo niño menor de 2 años cerca del año 7 a.c. y el año 4 d.c. Debido a esta posible situación, este niño huye y luego de 32 años regresa al corazón del Imperio Romano, a tratar de cambiar el rumbo político y social de su pueblo sometido por Roma. Pero estos intentos de cambio, lo hace bajo concepciones espirituales opuestas a las concepciones imperiales, lo que lo conlleva a la muerte cerca del año 32-36 de nuestra era en tiempos del emperador Tiberio.
Luego de este acontecimiento, inician una serie de persecuciones a los practicantes de los cultos, producto de la enseñanza de Jesús y que van en contra de los objetivos expansionistas. 313 años después, Constantino promulga el edicto de Milán, que concede libertad religiosa a todas las personas y poco tiempo después en el año 394 el emperador Teodosio establece que el cristianismo doctrina de Jesús, es la única religión del imperio y prohíbe entre otros, los cultos paganos como el gnosticismo, arrianismo y el marcionismo. De este modo nace el mundo cristiano y la diversidad de sectas.
Pero ¿Qué incidencia tiene este hecho histórico para nosotros los occidentales?
A partir de la aceptación del cristianismo como una de las religiones oficiales de uno de los imperios que conquisto gran parte de Europa y parte de Oriente Medio para tratar de mantener un equilibrio político-religioso en tiempos pre y pos imperiales, trajo como consecuencia la alienación forzosa de todo aquel ciudadano que se rigiera a dicho gobierno (administraciones papales e imperiales). Estas administraciones, fueron desapareciendo con el tiempo por efecto del ocaso el Imperio Romano, quedando como único regente la iglesia católica. Ésta en su afán de organización política y social, instruye a unas pocas personas, como lo dice Hernando Romero Pereira: con saberes sociales restringidos, es decir;
“es una educación de ideologías, por ser en el primer caso ¨históricamente orgánicas¨ y/o ¨elucubraciones arbitrarias¨. En el segundo, por ser el ¨predominio del saber del sentido común y el saber popular¨.
En el primer caso, las históricamente necesarias, son aquellas que tienen una valides ¨psicológica¨: organizan las masas humanas, forman el territorio en el cual los hombres se mueven y adquieren conciencia de su posición, luchan etc.
Las arbitrarias por su parte, no crean más que ¨movimientos¨, polémicas, etc. en el segundo caso, son ideologías por no superar el sentido común”.
Esto en pocas palabras queridos lectores, quiere decir, que fuimos educados desde nuestros antepasados primitivos, de manera espontanea, intuitiva, por imitación, ya que solo se enseñaban técnicas básicas para la supervivencia: la caza, la pesca, el pastoreo, la agricultura y las formas domesticas, además de los usos y costumbres, sus cantos y danzas, uso de armas y el mejor instrumento educativo: la lengua. En la edad media, la iglesia católica restringe los saberes sociales entendidos estos como el trívium y el quadrivum, con la finalidad de garantizar su dominio absoluto.
Gracias a esto difunde un “terror” místico-religioso por todo occidente, creándose como consecuencia grupos opositores sectarios proselitistas, bajo filosofías contrarias al cristianismo, las cuales se afianzaron con la tradición de manera vertical y subjetiva que “evolucionaron” desde los ritos primitivos hasta nuestros días.
Por esto y todo lo anterior amables lectores, el origen de las deidades, creencias, religiones, ideologías, nacen de la necesidad de expresar un “sentimiento espiritual” unido con las necesidades de agradecimiento a un ser “invisible” de nuestros antepasados primitivos por ayudar a conseguir alimentos, y que se enriquecieron por la oralidad de las personas con gran capacidad para la imaginación, la conspiración y las guerras en las civilizaciones anteriores.
En este nuevo siglo, el XXI, cada persona es libre de creer en lo que quiera, siempre y cuando no atenten contra el orden y la dignidad de las personas. Sería bueno que cada uno indague el origen o antecedente histórico y jurídico de su causa, que no ataquen otros conceptos, que no menosprecie, que ayude a forjar humanidad, que siembre la tolerancia en fin. Porque de lo contrario serán siempre ideologías como lo han mostrado hasta el momento los diferentes grupos sectarios.
En sus manos esta vivir como “noble” o como “plebeyo”.
LIC. JESUS MIGUEL LUGO BADILLO.
Bibliografía
ü Enciclopedia temática del estudiante. Editorial tres torres. Barcelona España. 1998.
ü El libro del saber. Kingfisher Publications plc. 1998.
ü Gran diccionario enciclopédico universal. Editorial argos y Vergara s.a. Barcelona-España. 1988.
ü Metodología para formar docentes investigadores investigando. Tomo II. Hernando Romero Pereira. Ediciones fundación CEINPE. 1998.
ü Lo sé todo. Enciclopedia documental en colores. Editorial Larousse. Buenos Aires. 1962.
ü Enciclopedia practica Jackson. Tomo XI. W.M. Jackson, inc., editores. México D.F. decimotercera edición. 1972.