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LA PROVOCACIÓN RUSA
LA PROVOCACIÓN RUSA
El día de ayer, los medios de comunicación reportaban la violación del espacio aéreo Colombiano por parte de dos aviones bombarderos de nacionalidad Rusa. La ruta, legal para ellos, debía ser llegar hasta punta gallinas y atravesar cielo del mar continental de la península Guajira y continuar hasta Nicaragua, de regreso, hacer lo mismo. Pero no sucedió así. Los bombarderos atravesaron la península de la Guajira en su viaje de ida y de regreso intentaron atravesar entrando por la ciudad de Barranquilla.
Con lo que no contaron los pilotos ni los comandos que los dirigían (venezolanos y Nicaragüenses) era que estaban siendo rastreados al entrar en zona colombiana, encontrando así respuesta de nuestra fuerza aérea. Los Kafir, fueron los encargados para tan difícil misión: interceptar los aviones enemigos.
Pero, ¿Cuál era la intensión de esos bombarderos al violar el espacio aéreo Colombiano? ¿Qué intentaba demostrar Nicaragua y Venezuela?
El reciente fallo de la haya en favor de Nicaragua por el litigio del mar que rodea San Andrés y que Colombia no obedece, sumado a la psicosis que vive el recién instalado gobierno de Venezuela, que culpa y señala a Colombia como país cómplice de generar en Venezuela la desestabilización, son los argumentos de “cooperación” Nicaragüense-Venezolana-Rusa. Esta aleación, o más bien negocio de guerra, la aprovecha Rusia, para vender armamento al tiempo que demuestra una fidelidad al deseo de las naciones de Nicaragua y Venezuela.
El mensaje de la violación del espacio aéreo colombiano por parte de los rusos, es decirle al gobierno en un lenguaje coloquial: “ojo con lo que haces, si fastidias a Venezuela y Nicaragua, yo los apoyo, y para la muestra un botón”.
La respuesta de Colombia no se hiso esperar, envió notas de protesta, como debe ser al tiempo que le indica a Rusia, que independientemente de los negocios que tenga con nuestros vecinos, no permitirá otra acción como esa.
Esta determinación de Colombia, es aplaudida por todos los colombianos, ya que no se puede permitir que por medio de la coacción de países terceros, se modifiquen las determinaciones que para bien de la nación y de todos los colombianos, el gobierno ha tomado.
Sin duda alguna, la provocación Rusa es para amedrentar a Colombia, de invitarla a reconsiderar su actitud frente a Nicaragua y Venezuela.
En el lenguaje político-militar la interpretación es “amenaza” amarilla para la patria. La adquisición de estos aviones bombarderos por parte de las naciones vecinas, son susceptibles de ser utilizados en un eventual escenario de guerra entre Colombia y Nicaragua-Venezuela.
Los rusos, como es natural, apoyan a sus socios comerciales, un apoyo utópico y de interés, solo para poder vender los aviones y otros armamentos. La historia ha podido demostrar que Rusia, por alcanzar sus objetivos, hace lo que sea, traiciona o se alea con el enemigo. Un ejemplo claro de lo que digo es el pacto secreto durante la primera y luego en la segunda guerra mundial con las naciones de Alemania y Japón, los cuales violó por interés propio. El estoicismo, es una característica innata de los rusos y como tal, sus acciones político-militares no son la excepción. En un lenguaje coloquial, es como decir que un “gato ataca y esconde la mano”.
Está hecho, todos los colombianos debemos estar atentos. Un incidente en el mar y otro por aire, ya no es coincidencia.
Independientemente de los acuerdos comerciales o no con la nación euro-asiática, el gobierno Nacional tiene el deber de prestar atención a esta amenaza, esto por lo difícil del comportamiento histórico de Rusia.
Cabe resaltar la actitud del gobierno Colombiano frente a este caso, desde estas letras felicito al gobierno por no permitir tal intimidación.
Redacción.
Lic. Jesús Lugo.